Los beneficios de la natación

Los beneficios de la natación

Como ya hemos comentado en post anteriores, a partir de los 40 años comenzamos a sufrir una pérdida de masa muscular, ya que las hormonas sexuales disminuyen. Además, puedes notar cansancio o dolores de espalda. Sin embargo, y como siempre te decimos, lo importante es enfrentarnos a esta nueva etapa de la vida con una actitud positiva y decididas a mejorar nuestro estilo de vida para sentirnos increíbles, por dentro y por fuera.

Este es el momento de dedicarte más tiempo a ti, haciendo huecos en tu apretada agenda para esos momentos de relax y mimo tan necesarios.

Muchos son los estudios que afirman que el ejercicio físico puede retrasar el desgaste que se produce con la edad, y no solo eso, sino que, además, pueden fortalecerse tus músculos, ¡incluso para tu cerebro puede ser beneficioso!

La natación, un acierto seguro

La práctica de cualquier deporte siempre es positiva para nuestro organismo. Sin embargo, cuando decides incorporar en tu vida el ejercicio, es importante que selecciones aquella actividad que te parezca más atractiva para ti y que puedas realizarla sin problemas.

Podemos definir la natación como el movimiento o desplazamiento a través del agua mediante el uso de las extremidades corporales y sin utilizar ningún instrumento artificial. Gracias a ella, puedes reducir los efectos dañinos del estrés, mejorar y corregir malas posturas que adquieres con el paso del tiempo, desarrollar un físico atractivo y sentirte mejor contigo misma.

Esta actividad es considerada un deporte particular, ya que puedes realizarla en cualquier momento de tu vida, empleando diferentes entrenamientos en distintas disciplinas.  Te ayudará en tu resistencia, gracias a la acción propulsora que realizas por los movimientos rítmicos, repetitivos y coordinados de tus miembros superiores e inferiores.

Su disciplina es muy sencilla, ya que está basada especialmente en conocer su técnica y, en segundo lugar, en la resistencia cardio-pulmonar.  Uno de los objetivos que persigue es un planteamiento utilitario para tu día a día.

Si te has decidido a dar el paso y quieres practicar esta actividad tan beneficiosa es importante que tengas en cuenta una serie de consejos antes de adentrarte en este maravilloso mundo de la natación:

  • Debes hacerte un chequeo médico previamente para tener la seguridad de que puedes practicar esta clase de ejercicio.
  • Evita problemas hidratándote adecuadamente.
  • Es importante que calientes, antes de nada, prepara tus músculos y articulaciones con un breve entrenamiento.
  • Se perseverante para que puedas ver resultados positivos a corto plazo.
  • Como siempre, debemos ir de menos a más, no hay prisa, el ritmo te lo marcas tu misma.

Los beneficios de la natación

La natación te obliga a tener un movimiento continuado. Y es que, tanto si avanzas, como si te quedas suspendido en el agua, estás en permanente movimiento. Se trata de una disciplina aeróbica, que tiene beneficios en tu sistema cardiovascular y respiratorio:

  • Favorece la circulación de la sangre: Especialmente la de tus piernas gracias a la alternancia de contracciones y descontracciones musculares.
  • Ejerce acción de drenaje: Te evita padecer los temidos edemas y piernas cansadas por mala circulación.
  • Se mejora la respiración: Cuando llevas un tiempo entrenando. Esto se debe a que fortalecemos los músculos que se encargan de llenar y vaciar de aire de tus pulmones, de modo que cada vez se puede coger más aire en una sola inspiración. Optimizamos la utilización de nuestros pulmones, haciendo la respiración más eficiente y de calidad.
  • Reduce o previene el dolor de espalda: Fortalecerás todos los músculos y esto mejora tu postura corporal, y dirás adiós a los dolores de espalda.
  • Previene lesiones: Es beneficiosa tanto para tus músculos como para tus articulaciones, por lo que previene lesiones. Además, también es un ejercicio adecuado para tratarlas debido a su bajo impacto al llevarse a cabo en el agua.

La natación, además, es un ejercicio que puedes realizar durante todo el año, pudiendo alternar la piscina cubierta en verano con la piscina al aire libre o el mar, en verano. No necesitas ninguna preparación previa, ya que puedes empezar muy poco a poco, e ir aumentando el número de series, por ejemplo, o los metros o el tiempo que pasas en el agua.

Es importante, como ya te hemos dicho que no olvides calentar previamente y realizar estiramientos al final de cada rutina. A veces pensamos que, como nos vamos a meter en el agua, no necesitamos calentar previamente, pero lo cierto es que siempre que vayamos a realizar un ejercicio debemos calentar, para evitar lesiones y molestias, preparando al músculo para la actividad que va a desarrollar y dejándolo en unas condiciones óptimas para que disfrutemos a tope de esta actividad.

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Mindfulness: El arte de vivir conscientemente

Mindfulness: El arte de vivir conscientemente

Es el momento perfecto para que dejes a un lado tu rutina diaria y te des cariño a ti misma. Es común entre los seres humanos que tendamos a hacer difíciles las cosas más sencillas de la vida. Por eso, relajarnos no tiene por qué implicar estar de vacaciones en una playa paradisíaca.  Está claro que sí, que eso también relaja y que, ojalá, pudiéramos disfrutar de estos pequeños momentos, al menos un día a la semana, pero tranquila, existen alternativas mucho más económicas y reales como la técnica del Mindfulness. Descubre cómo te puede ayudar en tu día a día. ¡Te lo contamos!

¿Qué es el Mindfulness?

El Mindfulness es una técnica mental bastante efectiva por parte de los expertos, que se origina de las prácticas contemplativas budistas de hace 2.500 años y está adaptada para adaptarse a contextos no religiosos, incluidos salas de juntas, corporaciones, hospitales, escuelas y equipos deportivos.  Tiene como objetivo, luchar contra la excesiva estimulación y sobrecarga de información de nuestro mundo digital. Su práctica, te permitirá un mayor índice de calma, tu estrés se reducirá y mejorará tu capacidad mental.

Por lo tanto, podemos definirla como una técnica en la que tomamos conciencia de las distintas facetas de nuestra vida en el momento presente. Podemos aprender a ser conscientes de cómo nos movemos, cómo nos sentimos (tanto física como emocionalmente), y cómo respondemos o reaccionamos ante cada situación de la vida. Esta cualidad de conciencia es la base de toda vida creativa, ya que nos permite ser honestos, pragmáticos, despiertos, valientes, y vivir con un sentido profundo de iniciativa.

Esa conciencia te permitirá focalizar la atención sin juzgar, interpretar o justificar, simplemente prestarás atención.

¿Cuáles son sus beneficios?

Muchos son los estudios que destacan los beneficios de la práctica continuada del Mindfulness.  En la actualidad, se emplea para mejorar el bienestar emocional de enfermos crónicos, también con niños para gestionar sus emociones y favorecer el autocontrol y resiliencia. En conclusión, para mejorar nuestro estado de salud psicológico y emocional.

¿Dónde podemos practicar Mindfulness?

Según los expertos, lo ideal es que lo practiques en un lugar cerrado, libre de ruidos externos, con una temperatura agradable y donde puedas sentirte cómodo contigo mismo. No debes olvidarte de utilizar ropa cómoda y realizar la práctica en una posición en la que te sientas relajada, ya sea tumbada, sentada… Verás que a medida que aumentas tu práctica puedes realizar Mindfulness en espacios abiertos, simplemente focalizando tu atención en tus pasos, llevando tu consciencia plena a eso que estás realizando en ese momento sin que nada más importe. Es una forma de mimarte, de centrarte en ti.

El Mindfulness y la Menopausia

La menopausia es una etapa más del ciclo vital de toda mujer. Puedes ser afortunada y no tener síntomas, pero el 85% de las mujeres padecen alteraciones y molestias físicas o psicológicas que afectan a su calidad de vida y bienestar.

Probablemente te resulten familiares algunas de estas sensaciones: sofocos, insomnio, dolores articulare, etc. Como bien sabrás estas son solo algunas de las molestias o síntomas asociados con la menopausia.  Sin embargo, como ya te hemos dicho en anteriores posts estos síntomas se pueden paliar, mejorando nuestra calidad de vida siguiendo algunas recomendaciones. En este caso te contamos cómo puede ayudarte la práctica del Mindfulness en este periodo de tu vida.

  • Disminuir las reacciones emocionales ante el malestar.
  • Aceptarte y reencontrarte con tu cuerpo.
  • Controlar o mitigar el dolor y las molestias articulares.
  • Aumento de la flexibilidad y tonicidad de todas las zonas del cuerpo.
  • Disminución del estrés asociado con los sofocos.
  • Mejora de manera significativa los problemas de insomnio.

La práctica de mindfulness te permitirá centrarte en ti misma, en cuidarte y velar por tus objetivos y sueños presentes. Además, aprenderás a relajarte y centrarte en cada cuestión a su tiempo, permitiendo que no te asalte el estrés y la ansiedad que, en ocasiones, nos causa tener un sinfín de preocupaciones que no siempre sabemos gestionar. Es muy importante que te conozcas a ti misma y que te aceptes para poder con cada reto que te propongas. Tienes que vivir el presente con plenitud, disfrutando de lo ordinario para convertirlo en extraordinario.

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Suelo Pélvico: Todo lo que necesitas saber

Suelo Pélvico: Todo lo que necesitas saber

Las pérdidas leves son un trastorno habitual, seguramente más de lo que te imaginas. Suele producirse por un debilitamiento de la musculatura de nuestro suelo pélvico, pero, ¿por qué se produce? Te lo contamos en el post de hoy.

¿Qué es el suelo pélvico y qué lo debilita?

Para comprender esta parte de tu cuerpo de manera sencilla, vamos a entenderlo como un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en la parte inferior del tronco, y que tiene como función, sostener los órganos del abdomen (la uretra, la vejiga, el útero, la vagina y el recto) para que funcionen de manera correcta.

Un suelo pélvico debilitado puede provocar diferentes problemas a nuestro organismo, entre ellos: pérdidas leves, dolor de espalda e incluso, disfunciones sexuales, entre otras. El estado de esa musculatura puede estar ligada con los embarazos, pero también con hábitos de tu día a día. Por ello… ¿sabes qué factores pueden contribuir al debilitamiento del suelo pélvico?

  • Parto vaginal: Se considera la principal causa de debilitación de esta musculatura, y es recomendable que tu especialista vigile tu suelo pélvico tras el parto de tus hijos.
  • Estreñimiento crónico: También es un factor que favorece el desgaste muscular del suelo pélvico.
  • La práctica de deportes de impacto: Hay que tener en cuenta que no todos los ejercicios son beneficiosos para todas las personas, en concreto los de impacto pueden producir una sobrecarga intrabdominal y se desaconsejan si sufres pérdidas leves.
  • El sobrepeso: Es muy importante que hagas una dieta equilibrada y controles tu peso para que no se produzca un debilitamiento de los tejidos que sostienen la vejiga.
  • Enfermedades respiratorias y tratamientos agresivos: Los excesos de tos y el tabaquismo pueden producir consecuencias nefastas para tu organismo. Además, tratamientos agresivos como la radioterapia puede alterar la estructura de tu suelo pélvico.
  • Retención de líquido: Muchos son los expertos que aclaran dicha situación, pues advierten que es muy peligroso no acudir al baño cuando es necesario, ya que “aguantar”, provoca debilitación en la zona pélvica.
  • Exceso de carga: No hay que sostener muchopeso, pues importantes problemas de salud están ligados a esta práctica. No sólo consecuencias negativas relacionadas con tu suelo pélvico, sino también a nivel articular, entre otros.

¿Qué ejercicios son buenos para fortalecer el suelo pélvico?

Los expertos mencionan que tenemos que evitar los deportes de impacto, tales como correr, jugar al tenis, baloncesto, pádel o practicar aeróbic. Esto se debe a que los deportes de impacto provocan un aumento importante de la presión generada en el interior de la cavidad abdominal, es decir, una presión intraabdominal, especialmente, al elevar peso.

Sin embargo, otros ejercicios como el yoga o pilates inciden mucho en el control postural, facilitando que trabajes este tipo de musculatura de la que no siempre somos conscientes y de una forma segura para tu salud.

Una vez que hayas ejercitado tu suelo pélvico, puedes seguir con tus deportes favoritos, e incluso practicar deportes de impacto, siempre y cuando fortalezcas, previamente, esta musculatura. Como te hemos contado en anteriores post, los ejercicios Kegel son los más adecuados y recomendados, sobre todo para tomar consciencia de qué musculatura compone el famoso suelo pélvico, pero no son los únicos, ya que también puedes realizar gimnasia hipopresiva y las bolas chinas.

Además, es importante que atiendas a una serie de consejos que hemos preparado para fortalecer y mejorar tu suelo pélvico.

  1. Evita retener la vejiga, pues debemos ir al baño unas 6 veces al día aproximadamente. Además, es importante que se vacíe tu vejiga sola y no fuerces o empujes con tus abdominales.
  2. Bebe 2 litros de agua al día, ya que es muy importante que tu organismo esté hidratado y tu vejiga funcione de manera continuada.
  3. Cuida tu zona íntima con productos especiales.

Fortalecer el suelo pélvico es esencial para tener una mayor calidad de vida ya que nos ayuda con las pérdidas leves, pero también porque mejora nuestra vida sexual, mejorando, e incluso previniendo, diferentes molestias y pudiendo disfrutar, a su vez, de orgasmos más intensos, tanto para nosotras como para nuestras parejas, al poder tener control de esa zona durante el sexo.

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¿Sabes qué es la Menopausia Temprana?

¿Sabes qué es la Menopausia Temprana?

Los ovarios pertenecen tanto al sistema reproductor como al sistema endocrino. Por parte del sistema reproductor, son los encargados de la maduración y liberación de óvulos para ser fecundados; mientras que, por la parte endocrina, son responsables de la producción de las hormonas sexuales femeninas. La acción conjunta de ambas funciones atiende al ciclo menstrual durante los años fértiles para todas las mujeres.

Pero como todo, con el paso del tiempo, nuestro cuerpo se va transformando y nuestros órganos reproductores envejecen junto a nosotras. Su funcionamiento comienza a deteriorarse produciendo irregularidades menstruales, además de una deficiencia en la producción de hormonas sexuales y, finalmente, el cese completo de la menstruación, conocida como la menopausia, que ocurre generalmente a partir de los 50 años de edad.

Sin embargo, no es una ciencia exacta y cada mujer evoluciona a lo largo de su vida de forma distinta, habiendo mujeres que pueden experimentar la menopausia antes de los 40 años de edad, incluso, situación a la cual se le conoce como “menopausia precoz o insuficiencia ovárica primaria”.

Pero, ¿en qué consiste la menopausia precoz?

La mayoría de mujeres entra en la menopausia “natural” entre los 45 y 55 años de edad. El promedio estima que es entorno a los 51 años de edad cuando se produce la menopausia, pero no todas las mujeres evolucionamos de la misma manera. La menopausia precoz se determina cuando el aparato reproductor femenino falla antes de la edad habitual.

A diferencia de los hombres, las mujeres nacen con un número determinado de folículos ováricos que son los precursores de los óvulos, pues los hombres producen esperma durante toda su vida.  Según los expertos, las mujeres cuentan con un promedio de 300 a 400 mil folículos ováricos. A pesar de liberar un folículo por cada ciclo menstrual.

Durante los 30 y los 40 años de edad, las mujeres consumen todos sus folículos, entrando en la menopausia.  Cuando los ovarios dejan de funcionar, ya no se producen las llamadas “hormonas sexuales” como estrógenos y progesterona, y dejamos de ovular, y de ser fértiles, por tanto.

Normalmente, una mujer con la menopausia “natural” padece diferentes síntomas como sofocos, sequedad vaginal y cambios de humor, entre otros. En cambio, las mujeres con menopausia precoz tienen que lidiar con problemas emocionales importantes, especialmente si un embarazo todavía estaba prediseñado para el futuro. Además de otros problemas asociados como un envejecimiento acelerado, problemas de osteoporosis y un declive cognitivo importante.

Hábitos negativos aceleradores

A pesar de no poder “elegir” cuándo tendremos la menopausia, sí está demostrado que hay ciertos hábitos de vida que pueden acelerar la llegada a esta etapa, entrando en la menopausia temprana:

  • Excesiva delgadez: Según diferentes estudios, estar por debajo del peso normal, aumenta un 30% el riesgo de padecer menopausia temprana. “El peso por debajo de lo normal” se determina como un índice de masa corporal (IMC) de menos de 18,5. Esta medida se analiza en relación con la estatura.
  • Ser fumadora: Está demostrado que las mujeres fumadoras reducen la actividad ovárica antes de tiempo, unos 3 años antes en comparación de las personas que no fuman. Y no solo eso, sino que padecen los síntomas de manera más intensa. Incluso, pueden experimentar un aumento de peso de hasta 10 kg los primeros años de la menopausia.
  • Utilizar productos de limpieza demasiado fuertes: Sustancias químicas demasiado agresivas, puede adelantar la maduración ovárica unos 2-4 años. Esta situación se da, por los químicos que afectan a los disruptores endocrínicos, y desequilibran el funcionamiento normalizado de nuestro sistema hormonal. Por lo tanto, no lo dudes, y utiliza productos de limpiezas ecológicos.
  • Ciertos cosméticos de uso diario: Estudios revelan que el exceso de maquillaje o de cosméticos pueden adelantar de 1-2 años la menopausia. La recomendación para solventar dicho problema, es utilizar cosméticos sin ftalatos (busca etiquetas que cuenten con una de las dos siglas DHP o DBP).
  • El estrés: Seguro que este punto no te sorprende, pues el estrés nos afecta en todo nuestro organismo. Las mujeres que padecen altos niveles de estrés tienen un 80% de más riesgo de sufrir menopausia temprana.

Aunque también hay otros factores que impulsan a la menopausia temprana y que no podemos controlar, como la extirpación de los ovarios, las enfermedades autoinmunes que dañan nuestros ovarios por el exceso de anticuerpos que pueda producir el organismo, el consumo de drogas y otras toxinas, y los defectos cromosómicos como el Síndrome de Turner y el Síndrome de X frágil, ya que sus ovarios contienen menos folículos sanos.

Sin duda un estilo de vida con hábitos saludables es la mejor prevención que podemos hacer y, en la medida de lo posible, evitar los hábitos negativos que pueden acelerar la llegada de la menopausia.

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Protégete del sol… y de la contaminación

Protégete del sol… y de la contaminación

Que rápido pasa el tiempo, ya no queda nada para que disfrutemos de la maravillosa sensación veraniega. Junto a ella, nos llegan de una u otra manera las distintas alertas sobre los peligros de sol para nuestra piel, pero ¡ojo!  Ahora también tenemos que hacer frente a la contaminación. Sí, tal vez te sorprenda, pero la contaminación se ha convertido en nuestro mayor enemigo para la piel, junto con el sol, ya que aceleran el proceso de envejecimiento.

Hoy te contamos qué efectos pueden producir estos fenómenos en nuestra piel y cómo actuar para evitarlos.

¿Cómo afecta la contaminación a la piel?

Los expertos afirman que la exposición continuada a la contaminación causa un envejecimiento acelerado en nuestra dermis. Muchos son los estudios que afirman que este factor ambiental produce estrés oxidativo, el cual conduce a diferentes signos de envejecimiento, ya que:

  1. Disminuye notablemente las defensas naturales que tenemos en nuestra piel, como la vitamina C y E. Dando lugar a un proceso de regeneración más lento y complejo.
  2. Puede conducir a mayor sequedad en nuestra dermis o, por el contrario, exceso de sebo.
  3. Estamos más expuestos a enfermedades cutáneas como la psoriasis, dermatitis, etc.
  4. Favorece la aparición de signos de edad como las arrugas y pérdida de firmeza por el elevado número de radicales libres que dan lugar a una micro inflamación de la piel.

Pero, ¿sólo sufre nuestra piel?

No, claramente la contaminación ejerce consecuencias negativas en todo nuestro organismo y que pueden ser traducidas en importantes patologías, sobre todo, a nivel pulmonar y cardiovascular. Todas esas consecuencias estarán relacionadas con tu nivel de exposición y con los tipos de agentes contaminantes que soportas.

De hecho, hay muchos datos que rodean este asunto, pues han aumentado el número de casos que han necesitado hospitalización por estos trastornos en nuestro organismo. Podemos destacar el gran número de ingresos por funcionalidad reducida de nuestros aparatos respiratorios, derivándose en complicaciones como neumonías, incluso otras enfermedades.

¿Consecuencias a corto o a largo plazo?

Ambas, es decir, los efectos secundarios negativos pueden ser tanto inmediatos como a largo plazo. Podemos contarte que hay casos a corto plazo, según los últimos estudios, que nos muestran que hay afecciones cutáneas como urticaria, eczemas, dermatitis, e incluso, otras patologías. Y, más a largo plazo, destacamos los signos de envejecimiento   por el sol y el ozono, ya que éste intensifica los signos de foto envejecimiento producidos por la exposición al sol (UVA, UVB y IRA). Produciendo hasta casi un 22% de hiperpigmentación, dando lugar a la aparición de arrugas profundas, pérdida de elasticidad y manchas oscuras.

¿Afecta a las mujeres y a los hombres por igual?

Se ha demostrado que el sexo no es un factor de relevancia y de predisposición a las consecuencias negativas que da lugar la contaminación.  Si es cierto, que nuestro estado de salud es una causa determinante, pues afecta de manera más directa a las personas que padecen alguna patología o incluso aquellas que no tienen una higiene óptima. Por otra parte, otro agente importante en la afección a patologías relacionadas con las consecuencias de la contaminación es la edad, siendo los niños y los ancianos, los más vulnerables.

¿Qué podemos hacer? Cuidados básicos

Dónde más nos afecta la contaminación es en las grandes ciudades. Por ello, queremos ayudarte para que combatas de forma eficaz y directa los efectos negativos de la contaminación, ya que es difícil huir de ella:

  1. Limpiar nuestra piel: Es importante que cuidemos con mimo nuestra piel. Para ello, tendrás que lavarla un par de veces al día, sobre todo, por la mañana y por la noche.
  2. Cremas y cosméticos: Después de lavar bien la cara, habrá que utilizar un producto que sirva como barrera para los ataques de la contaminación. Los mejores, son aquellos enriquecidos con vitamina C, ya que cuentan con sustancia antioxidante.
  3. Buena alimentación: Todo alimento que ingerimos nos afecta. Por esta razón, debemos llevar una dieta sana y equilibrada, rica en alimentos con compuestos antioxidantes como los frutos rojos, frutos secos, cítricos, té verde, hortalizas como la zanahoria y el tomate, cacao y chocolate y vino tinto, entre otros, para que nuestra piel reciba todos aquellos nutrientes que necesita para combatir a la contaminación y frenar la acción de los radicales libres.

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¿Qué sabes sobre los Ejercicios de Kegel?

¿Qué sabes sobre los Ejercicios de Kegel?

Los ejercicios de Kegel son una serie de ejercicios destinados a fortalecer los músculos pélvicos a fin de prevenir alteraciones comunes como las pérdidas leves o facilitar el parto; aunque también son buenos aliados en el ámbito de las relaciones sexuales para conseguir un mayor placer sexual.

Seguro que ya habías oído hablar de esto, pero, ¿sabes en qué consisten exactamente? Te lo contamos todo en el post de hoy.

Fue en la década de 1940 cuando el doctor Arnold Kegel desarrolló estos ejercicios como método para controlar las pérdidas leves, especialmente tras el parto.

El propósito de estos ejercicios es fortalecer los músculos pélvicos y mejorar el control de esfínteres.

Lo primero, localizar bien los músculos

El suelo pélvico está formado por una serie de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior y cuya función principal es sostener los órganos pélvicos en la posición adecuada.

Además, debemos localizar el core o núcleo central que hace referencia a la capa de músculos más profunda situada justo en el centro de nuestro cuerpo sirviéndonos de soporte y estabilidad a la columna y a la pelvis sin que seamos conscientes.

La comodidad, imprescindible

Una vez hemos identificado las partes de nuestro cuerpo que vamos a trabajar es primordial encontrar una postura en la que te sientas cómoda, para ello puedes ir probando tumbada boca arriba, de lado o incluso boca abajo (si te cuesta especialmente trabajar esta musculatura). Si te estás preguntando por qué no puedes hacerlo de pie, la respuesta es porque, al tumbarnos, eliminamos la gravedad sobre las vísceras pélvicas y esto hace que resulte más sencilla la contracción muscular. Cuando tengas más práctica podrás ir derivando a otras posturas como a cuatro patas o, incluso, de pie.

Lo más importante, una vez hayas elegido la postura en la que te encuentras más cómoda, es respetar ciertas pautas, es decir, tener la columna vertebral recta y elongada, la pelvis debe estar colocada de forma neutra y con la curva lumbar suavizada antes y durante las contracciones musculares.

¡No dejes de respirar!

Cuando hacemos un esfuerzo o prestamos demasiada atención a un ejercicio tendemos a olvidar que tenemos que seguir respirando mientras hacemos el ejercicio en cuestión y, por supuesto, adecuar la respiración al ejercicio.

Para trabajar la respiración junto con las contracciones puedes empezar realizando contracciones del suelo pélvico y, mientras, normalizar la respiración, esto significa, no realizar apneas (dejar de respirar) ni aumentar el ritmo de la respiración. Lo ideal es encontrar el punto en el que, con los músculos pélvicos contraídos, puedas respirar de forma normal. Esto te ayudará para que seas capaz de activar tu suelo pélvico ante aumentos de presión puntuales como los que producen las acciones de toser o estornudar.

Después de la tormenta, llega la calma

Tras realizar una contracción debes relajar los músculos lentamente, dejando que regresen a su posición inicial. También puedes realizar un par de respiraciones antes de volver a contraer y, por supuesto, hacer descansos entre series. Esto significa que debes tomar al menos 20 segundos de descanso tras una serie de contracciones, antes de pasar a la siguiente y puedes realizar alrededor de 3 series de 15 contracciones cada una, para ir empezando. Las contracciones pueden tener una duración de entre 3” y 10”.

Recuerda, lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Al principio tendrás que prestar mucha atención para realizar una simple contracción, es normal, pero como todo, con la práctica se mejora y después de un tiempo te descubrirás a ti misma haciendo los ejercicios sin apenas ser consciente del trabajo que realizas.

¿Sabías qué…?

A pesar de que los ejercicios de Kegel se suelen asociar a las pérdidas leves, también tienen otros efectos en nuestro organismo.

Estamos hablando de las relaciones sexuales, y es que no siempre somos conscientes de que podemos trabajar para mejorar nuestra vida sexual. En este caso, un buen control y capacidad de contracción de los músculos vaginales nos facilitará tener relaciones sexuales más satisfactorias y orgasmos más intensos.

Tómate tu tiempo para realizar estos ejercicios, pruébalo cuando estés cómoda y te sientas con ganas, los resultados hablarán por si solos y seguro que te dejarán encantada.

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