Estamos acostumbradas a oír que en verano debemos cuidarnos, aún más si cabe, la piel o el cabello. Y es que las altas temperaturas junto con la exposición directa al sol en esta época del año pueden causarnos desde quemaduras en la piel hasta volver seco, quebradizo y sin brillo nuestro cabello. Sin embargo, la estación estival, no requiere solo que prestemos atención a esas partes de nuestro cuerpo, sino más bien a todas, incluyendo nuestra zona íntima. Es por ello que hoy os vamos a contar cómo cuidar la zona íntima en verano. ¡Toma nota!

Es muy importante que sepas que en verano, las altas temperaturas y la humedad se mezclan, ya sea en las piscinas, la playa… y es en este momento en el que se disparan los casos de infecciones de orina en mujeres, debido a la proliferación de bacterias.

1. Mantener equilibrado el pH y la flora vaginal

Como mujeres, expertas en vivir (link a post), debemos tomar especial precaución si queremos evitar padecer una molesta infección de orina. Para ello, es vital tomar precauciones  medidas de higiene íntima que incluyen una correcta limpieza del área genital externa, es decir, de la vulva y vagina.

Es importante saber que la vagina produce de forma natural un líquido incoloro o de color blanco que está libre de olores fuertes (esto se altera cuando tenemos algún tipo de infección), que favorece el equilibrio del pH y la flora vaginal.

En el caso de las mujeres que han entrado en la menopausia, hay que saber que los cambios hormonales producidos en esta etapa elevan el pH vaginal, haciendo que disminuya la lubricación natural de la misma y aumentando su sequedad.

Si la flora o el pH vaginal sufren alguna alteración se produce un alto riesgo de contraer una infección. Algunos factores que pueden provocar este problema son el uso de antibióticos, algunos anticonceptivos orales, llevar prendas húmedas (por ejemplo mantener el bikini mojado), el uso de tampones y compresas o de preservativos de látex al mantener relaciones sexuales, utilizar ropa ceñida que genera sudoración…Sin embargo, esto no son más que factores que pueden favorecer en un momento dado que puedas tener una infección, no implica que sean desencadenantes o causantes de ésta.

2. Una buena higiene íntima

Para mantener una correcta higiene es importante lavar la zona genial con agua templada y con un jabón personal con una formulación suave. Para no alterar la flora vaginal no debemos lavarla más de 2 veces al día y debemos secarla muy bien después con una toalla exclusiva para ello, ya que las bacterias proliferan en ambientes húmedos.

Después de mantener relaciones sexuales también es recomendable lavar la zona íntima, ya que si se han tenido relaciones sin preservativo, el semen puede entrar en contacto con las bacterias que hay en la vagina y provocar malos olores. Aún así, el semen, como tal, es neutro y no supone un riesgo para la salud vaginal.

En el caso de utilizar productos para las pérdidas leves (link a post), es esencial que escojas productos absorbentes diseñados específicamente para las características de las pérdidas y que sean respetuosos con tu piel y zona íntima. Podéis consultar nuestra gama de compresas para pérdidas leves aquí (enlace a web) y pedir vuestra muestra gratuita (link a petición de muestras).

Cuando utilicemos compresas y/o tampones en los días de menstruación también debemos tener en cuenta que son un posible foco de infecciones. Se recomienda    cambiarse las compresas cada tres horas, aproximadamente y, los tampones cada dos horas. En el caso de utilizar los tampones en verano para bañarnos en la playa o en la piscina, debemos tener en cuenta que éstos van a absorber más humedad y que es recomendable  cambiarlos de inmediato.

3. Uso adecuado de ropa interior

La ropa interior que utilizamos también influye en nuestra salud vaginal, y es que desempeña un papel fundamental en la prevención de las infecciones vulvovaginales.

Los ginecólogos recomiendan el uso de prendas íntimas de algodón, por su capacidad para conservar el pH natural de la vagina. Otros materiales, como los sintéticos, provocan alteración de la flora y pueden dar lugar que aparezcan infecciones de forma frecuente.

En el caso de los bañadores y bikinis, como comentábamos en el punto anterior, es recomendable que, una vez nos hayamos bañado, nos cambiemos la braguita o el bañador  para evitar que la zona vaginal tenga humedad de forma prolongada. Por ello, un buen método de prevención es llevar siempre en nuestro capazo una braguita de bikini para cambiarnos.

4. Hidratar la zona íntima

Especialmente en la menop

ausia (link a post), debido a la bajada de estrógenos y su efecto beneficioso, la piel y las mucosas a nivel urinario y vulvovaginal sufren un importante deterioro, provocando una menor hidratación y circulación sanguínea en la vagina. Esto puede provocar, principalmente:

– Dolor al mantener relaciones sexuales

– Irritación, picor y escozor en la zona genital

En estos casos es importante mantener la hidratación de la zona íntima con productos como el ácido hialurónico, que es un regenerante vaginal natural o algún probiótico vaginal, que fortalece y reequilibra la flora íntima de las mujeres.

Así pues, igual que mantenemos hidratada la piel de nuestra cara y manos, debemos prestar especial atención a nuestra zona íntima y propiciarle los cuidados que requiera según la etapa en la que nos encontramos y teniendo en cuanta, también, la época del año.

5. ¿Qué infecciones de orina podemos contraer en verano?

Como ya hemos comentado antes, la humedad del bañador es un factor de riesgo para una infección vaginal, ya que ésta es necesaria para que los hongos puedan desarrollarse y vivir.

Las infecciones vaginales más comunes que se pueden dar, sobretodo en verano, son la producida por hongos como la candidiasis y la producida por bacterias, como la vaginosis bacteriana.

En el caso de la candidiasis, es característico sufrir picor y escozor e irritación en la zona íntima, mientras que en el caso de la vaginosis, puedes experimentar molestias en la vagina, acompañadas de un flujo vaginal distinto al habitual en cuanto a la cantidad, y con un olor desagradable.

El flujo vaginal es un gran indicador de si tenemos una infección de orina ya que aumenta su volumen y consistencia, cambia su color y olor. Por lo que puedes identificar que algo no va bien tan solo viéndolo. Sin embargo, os recomendamos que ante cualquier sospecha de infección o molestia en la zona íntima acudáis a vuestro ginecólogo y/o médico de cabecera para que te evalúe y te de el diagnóstico y el tratamiento más acertado, en caso de necesitarlo.

Disfrutar del verano es muy sencillo si seguimos las recomendaciones que os hemos dado en el post de hoy, así que ya sabéis. Mucha hidratación, mucha higiene y evitar la humedad en la zona vaginal serán las claves de unas vacaciones sin sorpresas indeseadas.

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¡Qué paséis un feliz día!